El 22 de mayo de 1940 la Dirección de la Dewoitine señaló a diez españoles, entre los 400 que en aquel momento trabajaban en la fábrica, acusándolos de tener mal espíritu en el trabajo y de haber amenazado con huelgas. En los últimos días habían acontecido varias acciones interpretadas como sabotajes en las fábricas de Dewoitine y los españoles eran los principales sospechosos de aquellos actos.
El 6 de junio los detuvieron bajo el amparo de una nueva ley que los declaraba “Indesirables ou Suspects au point de vue national”. Entre los detenidos estaban Pedro y Joaquin, que permanecieron tres días en prisión y el 9 de junio los transfirieron al campo de Bram. “…ahora no tengo dirección fija. Pues he estado unos días en una clínica y ahora me voy una temporada al campo para reponerme, no sé cuanto tiempo estaré a pesar que no creo estar mucho pues mi enfermedad no tiene importancia, es que me ha repetido lo mismo que cuando estuvimos en la clínica la Carmela y yo, creo no tengo que decirte más. Algún día tendré ocasión de contártelo todo y te hartarás de mi.” Carta de Pedro García a María Sáez, 10 de Junio de 1940. (Pedro se refiere a su hermano Cayetano, también exiliado en Francia, como Carmela)
Los proyectos, los sueños, las esperanzas que compartieron en el Café Calipso se desvanecieron. “… pues no puedo contener la emoción que me produjo al ver la foto de los pequeño, que hasta las lágrimas brotaron en mis ojos de alegría. Los encuentro muy bien y me parece que con los ojos me quieren decir alguna cosa, pues no me canso de mirarlos … mi gusto sería poderlos abrazar como a ti …esperaremos tiempos mejores. De que has puesto más quesos en aceite para cuando vaya, pues ya os los podéis comer, pues como te decía en mi pasada será imposible que este verano vaya como hubiera sido mi gusto y el vuestro ¡lo sé!” Carta de Pedro García a María Sáez, 20 de Junio de 1940
Lo que aparentemente fueron los primeros meses de libertad para Pedro García en Toulouse, acabaron siendo el principio de un periplo manchado por la acusación de ser “suspect au point de vue national”, clasificación que marcó su destino del que no pudo huir . La parcela de libertad de la que pudieron disfrutar Pedro García y Joaquin Arbó en Toulouse, duró sólo 9 meses, habían llegado al campo de Bram, un campo modélico.




















