Barraca 25
Uno entra en los archivos muchas veces como pidiendo perdón, sabiendo que andará a tientas sin saber a dónde. Siempre que se abre un legajo, deshaciendo el nudo de cinta, las certezas desaparecen. Nunca se sabe que se encontrará, que se hallará. Buscando un dato, se encuentra una imagen. Buscando una imagen, se encuentra una lista, y buscando la lista se encuentra un poema.
Este poema no tiene autor. Tan sólo ponía una fecha (1939) en la copia mecanoescrita que se conserva en los Archivos Departamentales del Aude. Uno empieza a pensar que quizá sus ojos sean los primeros que leen este poema en años. Y empieza el temblor.

