Cartografías

D-d3-001-1(D)

Primero están los ‘campos de control’ o ’de selección’ de Le Boulou y Bourg-Madame; las mujeres, niños y ancianos pasan por ellos antes de ser transferidos hacia el interior de Francia. La segunda categoría es formada por los ‘campos de concentración’ de la Côte Vermeille: sobre las playas cercadas y sin barracas, se amontonan hasta el final del mes de marzo miles de refugiados de los dos sexos, separados por una alambrada con pinchos. Al final del mes de abril, son todavía 43.000 personas poblando la playa de Argelès, 70.000 la de Barcarès y 30.000 la de Saint-Cyprien. Estos campos no ofrecen en las primeras semanas ninguna instalación sanitaria. La playa de Saint-Cyprien es declarada incluso ‘zona palúdica’.

De febrero a julio de 1939, cerca de 15.000 personas mueren en los campos, principalmente de disentería. En el interior del Rousillon, se fundan otros centros. En el alto valle del Tech (Prats-de-Mollo), los campos de Saint-Martin y de Sitjes reúnen 10.000 y 25.000 refugiados. Otros campos son abiertos en la montaña, en Corsavy para los refugiados que quieren ser repatriados, y a Saint-Laurent-de-Cerdans. La división Durruti es encerrada en el fuerte de Mont-Louis, antes de ser conducida, en el mes de marzo, al campo de Vernet-d’Ariege.

En abril de 1939, el médico en jefe de los campos, el general Peloquin, publica un informe sobre la salud de los internos, que alerta al gobierno. El general Menard había tomado ya la decisión de acondicionar los campos mejor adaptados en la periferia de los Pyrenèes-Orientales. La cantidad de seis campos deben acoger la mitad de los 220.000 soldados españoles presentes en los campos del Rousillo. Los emplazamientos fueron elegidos en Bram (Aude), reservado a los ancianos, Agde (Hérault) y Rivesaltes (Pyrénées-Orientales) para los catalanes, Septfonds (Tarn-et-Garonne) para los “obreros especializados a clasificar en la economía nacional”, Gurs (Basses-Pyrénées) para los vascos y los brigadistas y Le Vernet. La capacidad de acogida de cada campo oscilaba entre los 15.000 y los 20.000 hombres.

En todos los campos, los españoles se agrupan en función de sus orígenes o de su formación militar. Viven respetando una jerarquía militar. Los campos son también el lugar de una intensa actividad cultural. El objetivo es conseguir la cohesión de los refugiados, en una relación afectiva con la República Española convertida en ideal, y en un ideal en el exilio. Desde entonces, el mito del pasado contribuye para ayudar a afrontar el presente.

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~ por cartasamaria en 15 septiembre 2009.

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