Todo empezó con un abrazo

Todo empezó con un abrazo, yo era una desconocida para él y él lo era para mí. Un encuentro con Pepe, el primo de mi padre, un pastor de 80 años, que vivía en Gérgal, un pueblo de Almería, en la frontera entre la sierra y el desierto.

Durante la comida me habló de mi padre, de mi tío y de mi abuela, cuando aun vivían en el pueblo durante la posguerra. En algunas ocasiones dudaba de los nombres o de las fechas, pero lo que dijo con toda seguridad fue: “Él no murió en un bombardeo, a tu abuelo lo mataron…” Era la primera vez que oía que mi abuelo podía haber muerto asesinado.

Siempre se había dicho en casa que mi abuelo era anarquista, y que además debía ser alguien importante porque conducía un coche con las siglas de la CNT. Pero nada más. Nadie habló nunca de cómo vivió y tampoco de cómo murió. Mi abuelo era simplemente una sombra que nadie sabía precisar. Cuando quise saber más, mi padre comenzó a sufrir pérdidas de memoria, aunque sorprendentemente parecía que aquel pasado tan remoto lo recordaba con toda claridad.

El anuncio de la enfermedad de mi padre coincidió con la muerte de mi tío, el único hermano de mi padre, mayor que él. Parecía que aquellos secretos querían permanecer callados.

Esta muerte repentina obligó a mis primos a desmantelar una casa llena de años vividos y descubrieron una caja con cartas que mi abuelo Pedro escribió a mi abuela María durante los años de la posguerra, cuando estaba refugiado en Francia. Las cartas habían estado ocultadas durante casi sesenta años así como la vida de Pedro García León, que había sido silenciada por sus propios hijos para esconder un dolor difícil de olvidar. Todos estos acontecimientos me empujaron a superar esas barreras y descubrir esas vidas cuya sombra había alcanzado a todos los que llegamos después.

Leyendo estas cartas descubrí una vida que no imaginaba. Campos de concentración, denuncias, trabajos forzados, muerte. Y esa vida era la de mi abuelo y la de miles de españoles que habían cruzado la frontera ligeros de equipaje y con la esperanza de poder volver  pronto. Las cartas en mis manos siguen albergando vacíos y callando secretos que no puedo descifrar. Una historia incompleta donde las palabras no dichas se encriptan en una memoria individual y a la vez colectiva en proceso de erosión.

Credencial  afiliación CNT de Pedro García León

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~ por cartasamaria en 20 septiembre 2009.

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