La néta

•21 marzo 2012 • Dejar un comentario

La néta.Avui-El Punt 18 de març de 2012 per Miquel Berga

http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/7-vista/8-articles/518950-la-neta.html

El Punt Avui – Notícia_ La néta

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Sospechosos bajo el punto de vista nacional

•30 abril 2011 • 2 comentarios

El 22 de mayo de 1940 la Dirección de la Dewoitine señaló a diez españoles, entre los 400 que en aquel momento trabajaban en la fábrica, acusándolos de tener mal espíritu en el trabajo y de haber amenazado con huelgas. En los últimos días habían acontecido varias acciones interpretadas como sabotajes en las fábricas de Dewoitine y los españoles eran los principales sospechosos de aquellos actos.

El 6 de junio los detuvieron bajo el amparo de una nueva ley que los declaraba “Indesirables ou Suspects au point de vue national”. Entre los detenidos estaban Pedro y Joaquin, que permanecieron tres días en prisión y el 9 de junio los transfirieron al campo de Bram. “…ahora no tengo dirección fija. Pues he estado unos días en una clínica y ahora me voy una temporada al campo para reponerme, no sé cuanto tiempo estaré a pesar que no creo estar mucho pues mi enfermedad no tiene importancia, es que me ha repetido lo mismo que cuando estuvimos en la clínica la Carmela y yo, creo no tengo que decirte más. Algún día tendré ocasión de contártelo todo y te hartarás de mi.” Carta de Pedro García a María Sáez, 10 de Junio de 1940. (Pedro se refiere a su hermano Cayetano, también exiliado en Francia, como Carmela)

Los proyectos, los sueños, las esperanzas que compartieron en el Café Calipso se desvanecieron. “… pues no puedo contener la emoción que me produjo al ver la foto de los pequeño, que hasta las lágrimas brotaron en mis ojos de alegría. Los encuentro muy bien y me parece que con los ojos me quieren decir alguna cosa, pues no me canso de mirarlos … mi gusto sería poderlos abrazar como a ti …esperaremos tiempos mejores. De que has puesto más quesos en aceite para cuando vaya, pues ya os los podéis comer, pues como te decía en mi pasada será imposible que este verano vaya como hubiera sido mi gusto y el vuestro ¡lo sé!” Carta de Pedro García a María Sáez, 20 de Junio de 1940

Lo que aparentemente fueron los primeros meses de libertad para Pedro García en Toulouse, acabaron siendo el principio de un periplo manchado por la acusación de ser “suspect au point de vue national”, clasificación que marcó su destino del que no pudo huir . La parcela de libertad de la que pudieron disfrutar Pedro García y Joaquin Arbó en Toulouse, duró sólo 9 meses, habían llegado al campo de Bram, un campo modélico.

Campo de Bram. Antoni Agulló

Apuntes para un documental: Cartas a María

•14 marzo 2011 • Dejar un comentario

Muchas gracias a Luis, Sophie, Cristina, Jacob y a Pablo.

Ver vídeo:

http://dl.dropbox.com/u/21940134/TRAILER%201.mov

Café Calipso

•5 febrero 2011 • Dejar un comentario

Pedro García y Joaquin Arbó llegaron en Septiembre de 1939 y estuvieron 9 meses trabajando en la fábrica de aviones Dewoitine, situada en la cité ouvriere de Toulouse. Durante ese tiempo vivieron lo que más se parecía a la libertad, y fueron muchos los días que reunidos en el Café Calipso, donde se encontraban con otros españoles, discutieron sobre la situación de su patria. Soñaban con recuperar el país por el que tanto habían luchado y por el que tanto habían perdido.

Algunos habían cruzado la frontera con sus esposas e hijos, pero pronto habían sido separados  y dirigidos a distintos campos de refugiados sin conocer sus paraderos. Su angustía era saber donde habían ido a parar e intentar reunirse de nuevo con sus famílias. Se buscaban a través de mensajes en los periódicos franceses. “…María Callaso González pide noticias de su marido Antonio Navarro Andre; Los niños españoles refugiados en Caussade, buscan a sus padres: Agustín Martínez Conte busca a su madre Josefa Conte y a su hermana Carmen Martínez; Joaquin López Formeles, campo de refugiados d’Argelés-sur-Mer, busca a su mujer María Pérez Cascales y a sus hijos Joaquin y Libertad …” La Depeche, sección “Les Refugiés Espagnols”.

Otros, como Pedro García y Joaquin Arbó, se habían separado de sus familias al otro lado de la frontera y aún conservaban la esperanza de poder reunirse pronto con ellos. “María, por mi no tengas cuidado, estoy bastante bien de salud y en el trabajo tampoco estoy mal… si te decía que te lo quería decir al oído, era porqué si te lo decía todo por carta no tendría nada para cuando vaya, que ya sabes que quiero ir este verano a pasarme una temporada…si no hay ningún contratiempo, lo que tantos años les tengo ofrecido, este año te lo cumpliré…” Carta de Pedro García a María Sáez, 27 de Enero de 1940.

Toulouse representó para Pedro García y Joaquin Arbó un episodio de libertad, salud y esperanza. Pero eran tiempos de guerra, y los planes de vigilancia dentro de las indústrias bélicas empezaron a acordonar sus movimientos. En la Fábrica Dewoitine se aplicaron medidas más severas para evitar posibles atentados. Un comisario especial, 3 inspectores de policia, 60 soldados del ejército vigilaban día y noche los talleres. Además de 45 agentes del servicio particular de vigilancia de la Dewoitine y 40 bomberos, que a parte de sus labores, también se les asignó el acometido de vigilar a los trabajadores.

Pero estas medidas aún no eran suficientes según el comisario de la Policia Especial de Toulouse para asegurar de forma eficaz el control de las agitaciones de esos milicianos españoles. Designó entre los trabajadores, unos cuantos españoles encargados de informar sobre la actividad y el estado de espíritu de sus compatriotas. También solicitó que se revisara la correspondencia que enviaban y recibían esos españoles.


Las listas de anarquistas empezaron a proliferar en la correspondencia entre la prefactura y la comisaria. La presencia de los militantes anarquistas en las fábricas era considerada indeseable, por sus antecedentes políticos, y las autoridades invitaban a la dirección de la fábricas a despedirlos para dirigirlos a los campos de concentración.

Pronto los nombres de Pedro García y Joaquin Arbó formaron parte de esas listas y los proyectos y sueños, que compartieron con tantos otros en el Café Calipso, se desvanecieron.

María en la otra carta te decía que estaba muy bien y en esta te digo que me he pesado esta mañana y desde que estoy aquí he aumentado ocho quilo, además me he comprado la ropa que me hacía falta, en otra te mandaré una muestra de mi traje que me están haciendo “ya sabes tú que no tengo mal gusto” sé que te gustará a ti también.” Carta de Pedro García a María Sáez, 1 de noviembre de 1939

La mujer del sombrero verde

•30 noviembre 2010 • Dejar un comentario

Al inicio de la investigación había demasiados vacios para configurar una cartografía de su vida. Entre los documentos que conservábamos de Pedro García había un salvoconducto para la zona fronteriza. En un primer momento pensamos que este pase a zona fronteriza significaba que Pedro había emigrado antes de lo que la leyenda familiar contaba.

Más adelante, al volver a leer este documento, y más avanzada la investigación, todo empezaba a cobrar sentido. Era un salvoconducto expedido por la Subsecretaria del Ministerio de Defensa, la subsecretaria de Armamento en Barcelona. La fecha, 17 de Noviembre de 1938, un día después del fin de la Batalla del Ebro.

En la retaguardia se intensificaban las operaciones para proveer de armamento al ejército republicano. Pedro García fue uno de los que, al parecer, participó en esta misión. La leyenda familiar siempre había dicho que Pedro conducía un camión con las siglas de la CNT, empezaba a encajar. Quizás sólo lo condujo en aquella ocasión con dirección a la frontera francesa , esta vez volvió.

Ya en francia y  entre los miles de documentos que consultamos en los archivos franceses encontramos algunas carpetas bajo el título “Guerre d’Espagne”. Un largo informe describía la participación de Monsieur Blanch, jefe del servicio de radiotelegrafía en Air France, y lo relacionaba con operaciones de colaboración  con el bando republicano durante la Guerra Civil.

El tráfico de armas por los rojos españoles continúa en Toulouse a pesar de la disposición de no-intervención…Los principales depósitos de armas son administrados por los consejos que tienen su sede en los cafés de la Ópera y Gambetta. El propietario de este último es Mr. Blanch…El material es transportado por la noche a los almacenes del restaurante Souby en Mountaudran de donde es enviado a los hangares de Air France y allí se encargan de enviar el material a España.

El informe acaba describiendo otro caso  “Los vagones belgas cargados de armas provenientes de Bélgica mencionados en la información 51, fueron descargados en Toulouse y las cajas se volvieron a cargar en los camiones que fueron enviados a la frontera española, sin saber, hasta el momento exactamente a que punto fueron expedidos. ”

Hay otras historias, como la de la mujer del sombrero verde, que completan la operación que se le encargó a Pedro. En noviembre de 1938, Francia ya oía los ruidos de guerra. Por eso decidió reforzar la frontera con Alemania y enviar dos vagones llenos de armamento. La operación era secreta, ya que esos dos vagones debían cruzar todo el país, desde la fábrica de pólvora de Toulouse hasta la frontera alemana.

Cuando los vagones salieron de Toulouse, desde la estación de Narbonne se dio la contraorden de desviar esos vagones para la frontera con España,  una mujer con un sombrero verde, acompañada de dos hombres armados fueron los agentes de esta operación. Esos vagones llegaron a la estación de Le Boulou, donde los españoles recogerían las armas y las llevarían hasta España. Probablemente Pedro estuvo esa noche allí.

La última foto

•19 noviembre 2010 • 1 comentario

Hace casi un año que regresamos de Francia,  pero la búsqueda continúa y los hallazgos nos siguen sorprendiendo. Los ecos de aquel viaje palpitan aún con la misma fuerza y a pesar de que muchos vacíos de la historia que intentamos reconstruir se fueron llenando, queda aún un largo camino por recorrer…

Desandar los pasos de Pedro, que en 1937 decidió que su familia regresara a Gérgal hasta que la guerra terminara. Barcelona estaba siendo bombardeada de forma sistemática por la aviación italiana con base en Mallorca. Estos bombardeos estaban diseñados para desmoralizar a la población civil y forzar su rendición.  Pedro no se rindió. Acompañó a su familia y regresó a Barcelona, y como dice el expediente de refugiado del campo de Vernet “fue movilizado en su puesto de trabajo” .

De aquel viaje se conservan una fotos de la familia, probablemente hechas un día de celebración dónde se reunieron hermanos, padres y sobrinos. Seguramente era una despedida, no se esboza ninguna sonrisa en sus rostros. Hay varias fotos. Quizás la reconstrucción de la secuencia podría ser esta:

Adultos y niños, el padre de mi abuelo a la izquierda de la foto. Se ha quitado el sombrero y lo sostiene en su mano. En el centro, María que apoya sus manos en los hombros de una sobrina. Flores, mi padre, está sentado y juega con las piedras, y mi tío Pedro queda medio escondido detrás de una prima.

En la siguiente toma quizás se les pidió a los adultos que no salieran en la foto y que se quedara mi bisabuelo con sus nietos. Se movieron todos hacia otro lugar. Al bisabuelo se  le situó en el centro de la foto y ahora entre sus brazos estaba la más pequeña de las nietas. Él se había puesto el chaleco. Algunos niños aparecieron en esta foto. En ese lugar había un agujero, quizás lo había cavado el perro que también apareció en la foto.

Se hizo una foto más. En la anterior, Pedro estaba a un lado y Flores seguía jugando. Aunque la aparición del perro no parecía haber asustado a los niños, algo o alguien hizo que los niños se levantaran. Se recolocaron y esta vez mi abuelo consiguió una foto en la que el pequeño Flores dejara de jugar y le mirara a los ojos, que el mayor, Pedro, levantara el puño, quizás imitando un gesto que probablemente ya había visto otras veces, y que su padre Cayetano, mi bisabuelo tuviera una postura más relajada ante una fotografía que probablemente sabía
que iba a ser la última que le tomara su hijo Pedro.

Belisario desde el Rosellón

•20 diciembre 2009 • Dejar un comentario

Desde el Rosellón es una revista realizada en el verano del 39 por un grupo de artistas e intelectuales españoles exiliados en Francia.

Este grupo de intelectuales había estado internado en el Campo de Argelès hasta junio de 1939. Después, M. Peix les alojó en el Mas de l’Abat del Castillo de Valmy. De julio a octubre de 1939, cinco números manuscritos se crearon, con una tirada de 20 a 20 ejemplares, todos recopiados a mano.

Entre las páginas de esta revista encontramos a Valentín Rodríguez González, ‘Belisario’ (en el cine fue conocido como Valentín R. González). Este hombre es uno de los mayores enigmas del cine español. Cupletista, autor del guión y de las canciones de Abajo los hombres de Jose María Castellví, guionista de La farándula, interesante película de Antonio Momplet, autor de novelas policiacas avant la lettre (El crimen del parque Güell, Locos!!!, Niñas desaparecidas. Novela policial), y un libro llamado Morfina: Reportaje Sensacional con prólogo de Luis Pascual Moles y portada de Sainz de Morales. Durante la guerra civil se afilió a la CNT. Para ellos realiza varios cortometrajes de propaganda, incluido La silla vacía, espléndido  ejercicio de reconstrucción. O en 1937 el documental Cataluña, con fotografía de Jose María Beltrán. Y sobre todo Nosotros somos así, mediometraje musical en el que se mezcla la ficción con la preparación del rodaje de la película, película musical con niños financiada por la CNT y producida por SIE Films.

Tras la guerra, por fin, sabemos que se exilió en Francia, pasando la frontera, por Cerbere o Le Perthus. Sabemos que estuvo en el campo de Argelers. Sabemos que estuvo en el castillo de Valmy. Y sabemos que escribo tres artículos, cada uno firmado por un nombre distinto (Belisario, V.R.G., V. Rodríguez) en el número dos de Desde el Rosellón. El resto es leyenda.